El jinete, con las riendas en una sola mano, conduce al caballo por la pista, al paso y al galope, cambiando de ritmo y realizando giros y arreones. Es la doma de campo, necesaria para el manejo de las reses. Y la garrocha es el instrumento de acoso y derribo del toro para probar su estirpe y bravura. Se requiere de un caballo ágil, domado, que realice piruetas y cambios de pie al tranco, sin prisa y sin espacio para el error.